Planes en Madrid

Antonio Romero nos habla de Un peral entra por la ventana

Antonio Romero protagoniza junto a María Segalerva, Maya Reyes y Marcos Fernández Alonso Un peral entra por la ventana en el teatro Lara.

 

Esta comedia desarrolla la historia de Héctor cuya cooperativista que ha fracasado en su proyecto de huerto ecológico, con el apoyo de Julia, su pareja, una consolidada trabajadora en cooperación, ha convocado a la familia más cercana, a su madre, Juana, la matriarca, una empresaria de la fruta que añora el comunismo, y a su hermano, Jorge, mago en crisis, para comunicarles su última decisión respecto a la casa familiar que cuida: usarla para alojar refugiados. 

¿Cómo definirías la obra?

La función de Un peral entra por la ventana, no sé si podríamos definirla como una comedia con tintes dramáticos, o un drama con tintes cómicos (ríe). Plantea, sobre todo, una lucha generacional y cómo una generación más joven se encuentra con otra generación menos joven y tienen que entenderse de alguna u otra forma y parte de ese conflicto o ese encontronazo.

 

¿Nos puedes explicar un poco el título?

Sin hacer mucho spoiler, la obra va de mi personaje, Héctor, que tiene una cooperativa agrícola, en la que, tras producirse una plaga por un hongo que ha acabado con toda la plantación; solamente ha quedado un peral vivo.

Héctor consigue salvar este peral y lo trasplanta a la casa familiar. El peral tiene mucha importancia durante toda la función.

 

¿Qué nos puedes avanzar sobre tu personaje?

Héctor es un personaje de esta generación que se encuentra con los problemas de las personas que tenemos 40 años, de no saber exactamente cómo continuar su vida, si toda ha estado encauzada de una manera y ahora se encuentra que no era por ahí, o debe encontrar una nueva forma de vida o un nuevo rumbo.

Además, se encuentra con una generación que representa la madre en la obra. Los conflictos generacionales entre Héctor y su madre son muy cómicos, pero también dejan mucho poso porque, no sé si llamarlo generación tapón a la generación de la madre, pero sí que es verdad que para que Héctor pueda continuar va a tener que enfrentarse, hablar o encontrarse con su madre.

 

La obra trata, entre otras cosas, de los conflictos generacionales en la familia, ¿hay alguna generación que la vaya a disfrutar más que otra?

No, aunque obviamente las personas de entre 35 y 50 años van a sentirse bastante reflejadas; pero, en realidad, es una obra que habla del tema de la comunicación, de las aspiraciones que podamos tener, de las frustraciones de la vida, cómo superarlas, las relaciones que están enconadas y no se sabe cómo salvar, arreglar o dejar. Todo desde unos diálogos cómicos y con cierto aspecto mágico en la obra.  El que hace de mi hermano, Jorge, hace un papel de un mago frustrado y el elemento mágico también es muy importante en el desarrollo de la función.

 

¿A ti qué te atrajo personalmente de este proyecto?

Me atrajo porque yo ya había colaborado con Marcos y María. Marcos es el director y dramaturgo de las funciones y a mí me chifla como escribe. Pocas veces he leído un manejo tan brillante de los diálogos cómicos, de la agilidad, de la viveza que tienen los personajes y el desarrollo de los diálogos,  inteligentes y con mucha chispa. Me parece maravilloso y, todo esto, partiendo de un tema importante o grave, como he comentado.

 

Cada vez los teatros tienen un aforo mayor permitido, ¿se nota más la presencia del público cuando estáis en escena?

Claro, no es lo mismo actuar para el 50% que para el 100%, el calor es distinto. Pero estos meses que hemos estado con un aforo reducido, tenemos que estar agradecidos a la gente que ha seguido viniendo al teatro, porque aunque fueran menos, siempre se hace la función para el 50% como para el 100%. Pero es una alegría que vuelva a abrirse el aforo y podamos llenar los teatros y que las compañías y el público disfruten del hecho teatral.

 

¿En qué se diferencia este espectáculo de tus proyectos anteriores?

He tenido la fortuna de haber hecho mucho teatro durante toda mi vida y cada proyecto es diferente, cada uno tiene su valor y su peso. Yo estoy contentísimo, está gustando mucho al público y creo que llega el conflicto. La gente se va hablando de la obra, pensando sobre la obra y debatiendo sobre lo que ocurre en la obra. Y, a parte, es muy divertido hacerla.

 

¿Qué crees que va a sorprender más al público?

Va a sorprender porque van a ver unos personajes que son como ellos, que tienen unos problemas muy parecidos a los que tienen ellos y que se van a topar con unas dificultades como las suyas. Sin embargo, la obra va a llegar por unos derroteros inesperados llenos de comedia y de magia.

 

¿Quién no debería perderse la obra?

(Ríe) No se la debería perder nadie en absoluto. Es para gente que le gusta disfrutar de los hechos culturales, del teatro. Esta es una obra que ha sobrevivido al confinamiento y a todas las restricciones posteriores y la gente ha seguido viniendo. Entonces, algo debe tener la función que ha gustado y que va a seguir gustando.

 

¿Por qué consideras que la obra es necesaria actualmente?

 

El teatro es necesario. El teatro no es sanidad, no está a la altura de un hospital o de un colegio público, vale, pero da igual. La cultura es necesaria, lo cultural de por sí es necesario. Tanto el teatro, la música, el cine, etc. La cultura es necesaria y sobre todo si es un hecho cultural comprometido, con gente profesional y con ganas de seguir haciéndonos preguntas.

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