Planes en Madrid: qué hacer en Madrid
LAS MEJORES COSAS QUE HACER EN MADRID
Parques temáticos Alemania: Legoland, Playmobil FunPark, Peppa Pig Park y Tropical Island
Un viaje de 13 días por Alemania que nos lleva de la emoción de la Fórmula E, al caribe en Tropical Island y a la magia medieval de Rothenburg ob der Tauber. Para terminar disfrutaremos de famosos parques temáticos como Playmobil FunPark, Legoland y Peppa Pig Park.
E.Z.Directora Guía Ocio Madrid
Índice
Toggle
Iniciamos nuestro viaje en Berlín, donde descubrimos algunos de los iconos imprescindibles de la capital de Alemania: la Puerta de Brandeburgo, el Muro de Berlín y la East Side Gallery, un tramo original del Muro de Berlín, de 1,3 kilómetros, que tras la caída del muro en 1989 fue convertido en la galería de arte al aire libre más larga del mundo.
Lo primero que sorprende es la altura del Muro: apenas 3,6 metros que, vistos hoy, parecen insuficientes para dividir una ciudad entera. Pero, el muro que vemos era solo la piel exterior de un sistema mucho más complejo: doble barrera, torres de vigilancia, focos, patrullas y la temida ‘franja de la muerte’. No necesitaba ser más alto, porque casi nadie podía acercarse a él.
En el corazón de Berlín, a pocos pasos del bullicio urbano, se abre Tiergarten, un parque inmenso donde la ciudad respira. Con más de 200 hectáreas de senderos, lagos y praderas, es el lugar perfecto para pasear sin prisa. Antiguo coto de caza de los príncipes prusianos, Tiergarten se transformó con el tiempo en un espacio público lleno de vida: ciclistas, familias, deportistas y viajeros que buscan un respiro.
Entre sus rincones más emblemáticos destaca la Columna de la Victoria, que se alza en el centro del parque y ofrece una de las vistas más espectaculares de Berlín (se puede subir si tienes energía para ascender por escalones). También encontrarás pequeños puentes, esculturas escondidas, jardines y un ambiente tranquilo que contrasta con la energía de la capital.
En mitad del parque, junto al tranquilo lago Neuer See, aparece el Café am Neuen See, el biergarten más emblemático de Tiergarten. Mesas de madera bajo árboles enormes, cerveza fría, pizzas al horno y un ambiente relajado que mezcla familias, locales y viajeros. Es el lugar perfecto para hacer una pausa.
En nuestra visita tuvimos la oportunidad de vivir la Fórmula E en el aeropuerto de Tempelhof, una experiencia única incluso para quienes no son aficionados al motor. El antiguo aeródromo, con su pista histórica, se transforma en un circuito urbano donde los monoplazas eléctricos rugen con un sonido futurista. El ambiente es muy familiar y la Fan Zone es casi un parque temático dentro del propio circuito. Entre música y pantallas gigantes, los niños descubren juegos interactivos, simuladores y su paraíso particular: un mini circuito de coches eléctricos donde pueden conducir sus propios monoplazas.
A apenas cuarenta minutos de Berlín se encuentra Tropical Island, el mayor resort tropical cubierto de Europa, ubicado en un gigantesco hangar aeronáutico. Se trata de un parque acuático y de ocio tematizado con playas artificiales, selva tropical, lagunas con toboganes, zonas infantiles y un área exterior abierta todo el año. El complejo ocupa 66.000 m² y mantiene una temperatura constante de 26 ºC con humedad del 64 %, recreando un clima tropical de lo más realista. Un plan ideal para familias.
Tropical Islands permite al visitante convertir la experiencia en una escapada completa gracias a su amplia oferta de alojamiento tanto dentro del propio hangar como en la zona exterior del resort. En el interior se encuentran las habitaciones temáticas, distribuidas entre la playa, la selva y las zonas de ocio. También destacan las cabañas y lodges, decorados con estética balinesa o polinesia.
Para quienes buscan una experiencia más aventurera, el complejo ofrece tiendas de campaña instaladas sobre arena o entre la vegetación. Fuera del hangar, el área Tropical Islands Resort reúne bungalows, casas móviles y alojamientos más amplios rodeados de naturaleza. En todos los casos, el acceso al parque está incluido, lo que permite disfrutar de las instalaciones desde primera hora y sin prisas.
Entrada estándar desde 34,90 €., nocturna desde 29,90 €. . Duración recomendada de visita: 5-7 horas.
Tras unas cinco horas de carretera llegamos a Rothenburg ob der Tauber, uno de los pueblos medievales más bonitos de Alemania, conocido como la joya de la Ruta Romántica. Sus calles empedradas, fachadas de colores y tiendas navideñas abiertas todo el año crean un ambiente mágico que parece sacado de un cuento. No es de extrañar que este bello pueblo sirviera de inspiración a los dibujantes de Walt Disney para recrear el pueblo de Geppetto en la película animada clásica de Pinocho. Recorrer su muralla medieval, que rodea el casco antiguo con 42 torres o fotografiarse en Plönlein, te traslada a escenarios de otra época.
El epicentro de esta magia invernal , que se respira en cualquier época del año, es, sin duda, el Museo de la Navidad y la espectacular tienda de Käthe Wohlfahrt. Traspasar sus puertas es viajar en el tiempo: un universo subterráneo donde un árbol de Navidad gigante de doce metros, cascanueces de madera tallados a mano, pirámides navideñas giratorias y miles de delicados adornos de cristal te envuelven en una atmósfera única. Un auténtico templo de la artesanía bávara donde la nostalgia y la ilusión no entienden de calendarios.
Antes de abandonar Rothenburg, detente en alguna de sus pastelerías para deleitarte con las Schneeballen o «Bolas de Nieve». Este dulce tradicional, que originalmente se consumía en bodas y celebraciones locales, está hecho con tiras de masa quebrada dispuestas en forma de bola. Es todo un espectáculo ver los escaparates repletos de versiones modernas: bañadas en chocolate negro, rellenas de mazapán, cubiertas de canela etc. El broche de oro perfecto para acabar el día..
A solo 1h30 de Rothenburg se encuentra Zirndorf, una localidad de Franconia conocida por ser la sede histórica de Playmobil y por albergar Playmobil FunPark, un parque interactivo donde los niños se adentran literalmente en los distintos mundos de Playmobil. Un espacio pensado para explorar, trepar y jugar sin parar.
A diferencia de otros parques temáticos, aquí no hay montañas rusas ni atracciones mecánicas. El concepto del parque es totalmente diferente, aquí se fomenta el juego libre, la imaginación y la actividad física gracias a la recreación de los distintos espacios. Todo es a tamaño real: castillos, barcos, minas, granjas, zonas de agua… los niños interactúan físicamente con cada escenario, exploran, trepan, construyen y… ¡hasta pueden bañarse!
La primera gran parada es el Castillo Medieval, que cuenta con una mazmorra de los más realista y hasta con una zona de escalada para alcanzar su torre trepando. A continuación podrás sumergirte en el Mundo Pirata con barcos gigantes y pasarelas sobre el agua. El camino continúa hacia la Granja, donde tendrás la oportunidad de ordeñar a una vaca, ¡sí, sí, has leído bien!
Después atravesarás el área de los Dinosaurios, con fósiles, rocas y jeeps de exploración para alcanzar el Oeste, con su fuerte y su cantina. Si sigues recto descubrirás el luminoso mundo de Hadas y Princesas, con lago y castillo rosa, que conecta con la evocadora zona de Sirenas, un espacio acuático decorado con corales, criaturas marinas y figuras de sirenas que invita al juego simbólico y a las fotos. Diseñada principalmente para el verano, permite a los niños interactuar directamente con agua y arena en un entorno tematizado de cuento, ¡No os olvidéis de la toalla y del bañador!
La ruta avanza hacia la Zona de Construcción, donde los niños manejan excavadoras reales, y el área de Bomberos, repleta de juegos de agua. Cerca se encuentra la gran zona acuática exterior, ideal en verano, junto al minigolf temático. El recorrido culmina en el HOB-Center, un enorme pabellón interior con toboganes, mesas de juego y restauración. Por cierto, apunta, ¡con el menú infantil te regalan un playmobil!.
Es momento de abandonar el parque, no sin antes acercarnos a la tienda de Playmobil, que ofrece gran variedad y sets exclusivos. Los precios son más económicos que en la calle, pero aun así acabamos gastando más de lo previsto; las ganas de compartir momentos de juego con las peques nos pueden…
Continuamos la ruta con otra hora y media de trayecto hasta Günzburg, para descubrir Legoland Alemania. Aquí nos esperan ciudades construidas con Lego, atracciones familiares, zonas acuáticas y mundos temáticos llenos de aventura. Dos días permiten disfrutarlo sin prisas y aprovechar cada rincón del parque.
Elegimos alojarnos en el Castillo de Lego, dentro del propio complejo de Legoland, para vivir la experiencia completa: dormir en un castillo tematizado, despertar ya dentro del resort y desayunar . El desayuno buffet , aún no siendo de gran calidad, es bastante completo. Además los niños disfrutan haciéndose fotos con los personajes y jugando con LEGO en una pequeña zona habilitada para ellos el comedor. Y lo mejor, dormir allí nos permitió acceder al parque a primera hora.
Lo ideal es empezar por las atracciones más demandadas, que además están bastante cerca entre sí y permiten aprovechar al máximo las primeras horas del día. Primero Fire Dragon (El Dragón), la montaña rusa estrella del parque; después Temple X‑pedition, el recorrido interactivo donde vas disparando para sumar puntos o Ninjago The Ride. Los más atrevidos no pueden dejar pasar la oportunidad de subirse a Flying NINJAGO, donde volarán a 22 metros de altura y a una velocidad de 50 kilómetros por hora, a lomos de su dragón.
Después de comer disfrutamos del divertido Safari Tour, un recorrido en cochecitos que atraviesan una sabana llena de animales construidos con miles de piezas Lego. Seguimos viviendo aventuras a bordo de Harbour Cruise, donde disfrutamos de un paseo en barco por las costas de LEGO® CITY cogiendo el timón de nuestra propia embarcación.Otra atracción divertidísima para niños a partir de 6 años es Pedal‑A‑Car, donde te tocará pedalear intensamente para ganar la carrera a tus contrincantes.
No puedes irte sin visitar Atlantis by Sea Life, un acuario tematizado donde conviven peces reales con decoraciones Lego. Es una experiencia inmersiva, a cubierto, perfecta para refugiarse del calor, la lluvia, y Driving School, la actividad favorita de los más pequeños, porque aprenden a conducir subidos en auténticos coches LEGO.
El parque ofrece shows diarios —normalmente de Ninjago, Lego Friends o aventuras Lego— que cambian según la temporada. Son una buena opción para sentarse un rato y entretener a los peques. Conviene consultar los horarios al entrar, porque suelen variar.
Muy cerca de Legoland (comparten parking) se encuentra Peppa Pig Park, un parque diseñado especialmente para niños de 2 a 6 años. Atracciones suaves, escenarios del universo de Peppa Pig, shows y zonas de juego convierten este día en uno de los favoritos de los más pequeños.