Planes en Madrid

Palacio Parque Florido

Parque Florido fue promovido por el abogado, editor y coleccionista navarro José Lázaro Galdiano quien, junto con su mujer, la argentina Paula Florido Toledo, quiso establecer la residencia familiar en Madrid en 1903, tras contraer matrimonio. Animados por el prestigio alcanzado por el arquitecto José Urioste, tras la construcción del pabellón español en la Exposición Universal de París (1900), decidieron encomendarle los planos de su residencia, la cual habría de seguir traza y estilo neoplateresco. 

Fechado el proyecto en enero de 1904, finalmente no pudo materializarse por la complejidad de las relaciones entre el arquitecto y su cliente. Dicha falta de entendimiento acabó con la dimisión de aquel y la búsqueda por parte de Lázaro de un nuevo profesional, que resultó ser su compañero y amigo Joaquín Kramer Arnaiz. Manteniendo la concepción global prevista y asumiendo las continuas modificaciones del promotor, extremadamente difícil de complacer, los nuevos planos pudieron concluirse nueve meses después de arduo y tenso trabajo. 

 

Las obras comenzaron de inmediato, contando con la colaboración del sobrino de Kramer, José de Lorite. Cansado de las exigencias de su cliente, Kramer también abandonó el proyecto en 1906, asumiendo la dirección el arquitecto barcelonés Borrás Soler, que ya había trabajado antes para Lázaro realizando el edificio colindante, sede de su editorial La España Moderna. Parque Florido, denominado así en honor a su propietaria, tiene planta rectangular y se organiza alrededor de un patio cubierto al que se adosa un pórtico semiabierto, originalmente la entrada del palacio. En el extremo opuesto se ubica una torre donde Urioste había previsto alojar la escalera, pero que Lázaro desplazó para colocar tres hermosas salas. Al exterior toda la costosa decoración plateresca del proyecto fue eliminada, optándose por un lenguaje más clásico. 

 

En el diseño del jardín que rodea el palacio intervino Alfonso Spalla, ilustre paisajista, quien había realizado los jardines del palacio del duque de la Montera en la calle Miguel Ángel. El edificio, con su valiosa colección artística, fue donado al Estado español por José Lázaro, convirtiéndose en museo en 1951. Su nuevo uso exigió una adecuación del interior, realizada por Fernando Chueca, quien también remodeló el edificio de La España Moderna adosado a las tapias de López de Hoyos, donde quedó instalada la biblioteca, el archivo y la redacción de la Revista Goya.



Información de visita: 

• Calle Serrano 122 

• Se pueden realizar visitas tanto eternas como internas del propio Palacio pero siempre bajo cita previa.

Ir al contenido